Restricción Vehicular, otra vez

Vía Diario La Prensa


Tras asumir en diciembre pasado el cargo, la nueva presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Curicó, Rossy Castro Jara ha estado concretando visitas protocolares con diversas autoridades. Por muchos años dicha misión estuvo en manos de José Montes Elgueda.

Tras su fallecimiento, asumió Noemí Novoa Marchant, quien completó el periodo que le restaba a su antecesor. Luego de una nueva elección, Rossy Castro se impuso, por lo que encabezará la Unión Comunal hasta diciembre de 2028. Por años, Castro ha sido la presidenta de la Junta de Vecinos Los Manantiales de Rauquén.

“Estoy trabajando desde que empezó la villa, fui directora, tesorera, secretaria, este es mi segundo periodo como presidenta allá”. Se estima que son más de 200 las juntas de vecinos presenten en la comuna de Curicó.

Junto con saludar a la nueva presidenta de la UCJV, saludamos también la intuición evidente acerca de cantidad de vehículos en esto que llamamos como crisis vial. De hecho un tema recurrente del recordado José Montes Elgueda (QEPD) también era este.

La intuición nos debe llevar a dos ideas de partida: hay muchos autos y hay poco espacio. Como primera aproximación, para abordar aquella intuición, la habilitación de una restricción vehicular pareciera atacar directamente al primer punto, sacando del flujo vehículos. En caso del segundo, si hay poco espacio, entonces la obviedad nos dice que necesitamos más pistas. Lamentablemente, en ambos casos, no se logra dar solución efectiva al problema. Curicó no es la primera ciudad con congestión, entonces, ¿las demás ciudades tampoco quieren tener restricción vehicular? Uno de los efectos de la restricción vehicular es la compra del segundo auto, por lo general más antiguo que el primero. Entonces no sale un auto, sino que ahora tenemos dos autos y contamos con reemplazo. Estamos contando una versión simplificada de la profunda explicación técnica, pero, quizá, una aproximación experimental valga más que cualquier visión teórica. Porque la restricción vehicular en Curicó ya se implementó y con éxito cuestionable. A pesar de tener fiscalización policial, municipal e incluso militar, la congestión seguía igual, en plena pandemia.

La segunda intuición, acerca de más pistas, no fue tratada por la presidenta, pero es importante recordarla ya que el señor Montes insistía en proyectos que a su juicio eran centrales para Curicó. Lo que olvidan decirnos en las consultoras, participaciones ciudadanas o primeras piedras, es que el sumar nuevas pistas trae consigo la demanda inducida, una paradoja que da como resultado más congestión. Esto, al igual que el caso anterior, ha sido ya estudiado y documentado, pero, para no profundizar en esa línea teórica, veamos un caso práctico. Luego de gastarnos más de $20 mil millones de pesos -media Teletón- el resultado del proyecto urbano más grande a la fecha en Curicó, el Megraproyecto Eje Vial Freire Alessandri sigue todos los días con tacos. ¿Por qué? Sería interesante citar al estrado a los impulsores del proyecto, los diseñadores y quienes lo recepcionaron. A la fecha, con lista larga de pendientes en aquel megaproyecto, favorablemente tuvieron el pudor de no inaugurarlo.

Si nos gastamos $20 mil millones una vez, podremos gastarnos $20 mil más. El resultado será el mismo. Es por ello que es importante conocer cuáles son las ideas de quienes toman decisiones acerca de lo público. Porque ya hubo y hay quienes persisten en la creencia de que una restricción vehicular y sumar pistas cambiará la situación.

¿Hay solución?
Por supuesto que la hay. Pero esa es otra conversación.

Por lo pronto subrayemos: no faltan pistas, sobran autos.

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